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José María Garrido | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)
Estadio Omnilife ante una mala entrada, sábado 7 de
Enero del 2012
Chivas perdió por la mínima diferencia, y otra vez,
el tema del ataque desordenado, fue su mal
Dice un dicho que “mal empieza la semana al que lo
ahorcan el lunes”. Guadalajara cayó derrotado en su
casa, en el debut ante los Potros del Atlante,
padeciendo del mismo mal que sufrió en lo que le
costó la eliminación del Torneo anterior ante los
Gallos Blancos: la falta de capacidad al ir al
frente y buscar definir, con un ataque desbocado y
hasta sin idea.
Con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos.
Era la imagen resignada del técnico Fernando
Quirarte, tras ver a un equipo sin orden y sin
fundamentos para ganar, a pesar de que en el segundo
tiempo, Chivas fue el que más tiempo tuvo la pelota,
y se vio obligado a buscar el empate, pero jamás lo
encontró.
Topó con pared el Rebaño, al ir en la búsqueda de
los tres puntos ante un equipo que, si bien se
renovó en gran medida, pero también mostró orden
defensivo, con cosas interesantes en su desempeño de
la mano de un técnico con poca experiencia como
Mario García , pero que ya sumó sus primeros tres
puntos del Torneo.
Chivas perdió por la mínima diferencia, y otra vez,
el tema del ataque desordenado, fue su mal.
Guadalajara tuvo situaciones en la primera mitad,
con posibilidades de ponerse al frente en el
marcador. Marco Fabián y Erick Torres fueron los
gestores de esas dos ocasiones que acercaron a
Chivas a ponerse al frente, con la ventaja parcial
en el resultado.
Y casi similar a lo que le ocurrió a Chivas en la
semana anterior ante Atlas: perdonó, y a nada de
irse al descanso del medio tiempo, recibió el balde
de agua fría, que se sintió más duro aún por el
gélido clima en la capital jalisciense.
Michael Arroyo fue el que se encargó de poner en
ventaja a los Potros, en la última jugada del primer
tiempo, luego de tener un mano a mano de parte de
Andrés Mendoza, pero decidió tocar para Arroyo,
quien venía con ventajas para definir por el lado
izquierdo, y con eso tuvo el Potro para irse con la
ventaja parcial al descanso.
Chivas, en el segundo tiempo, se vio obligado a
modificar: cambió su esquema a tres elementos en la
última línea, dando mayores libertades por los
costados para Jesús Sánchez y Miguel Ponce y servir
a los atacantes de balones. Ni así pudo Chivas.
Se le agotaron las ideas a los Rojiblancos, y
corrieron los minutos durante la parte
complementaria sin que se encontraran al ataque,
reviviendo, de esta forma, la misma historia que se
vivió aquella tarde, en el mismo Estadio Omnilife,
cuando fueron eliminados ante Querétaro.
A pesar de haber detectado el mal, Chivas no logró
curarlo. Quirarte hizo ingresar a más atacantes:
Omar Arellano, Carlos Fierro y Julio Nava fueron las
alternativas para tratar de aniquilar la desventaja,
pero jamás alcanzó.
La historia se repitió, con la misma víctima, el
mismo mal, y los mismos aficionados decepcionados,
abandonando el estadio con la desazón de un equipo
sin posibilidades de ganar, sin profundidad y con un
ataque desbocado. |