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Edgar Malagón | MEDIOTIEMPO
Ciudad de México, lunes 19 de Diciembre del 2011
Al delantero sólo querían pagarle el 20 por ciento
del salario que percibía en Atlas
El atacante relató su aventura en la Liga croata
antes de fichar por el Atlante
Hebert Alférez sacrificó un porcentaje de su salario
con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa,
hasta que la falta de pagos del club HNK Rijeka lo
orilló a volver a México para enrolarse con el
Atlante.
El Delantero no sólo sufrió por el idioma o la
comida sino que además estaba con una condición
económica menor a la que se acostumbró con el Atlas,
aunque mantenía la esperanza de emigrar a otro
equipo del Viejo Continente en un campeonato de
mayor nivel.
“La verdad que no me convenía, tenían adeudos de
salarios, para poder pagarme querían reducir mi
sueldo y ya había aceptado ir con un porcentaje
menor a lo que yo cobraba (con Atlas) por el sueño
de ir a Europa (para) tratar de brincar a otra Liga.
No me convenía, tengo mi familia, de eso comen, de
eso vivimos”, expresó el ahora atacante de los
Potros.
“Lamentablemente fue ese tema de que era ya mucha la
diferencia de salario, había arriesgado esos seis
meses bastante dinero por cumplir mi sueño, por
buscar ir a una Liga que se conoce más en México,
más competitiva como la italiana, la holandesa,
alemana, española o inglesa, y al final tomamos esta
decisión (volver)” explicó.
La Directiva del Rijeka le ofrecía pagarle apenas el
20 por ciento de lo que percibía con los Rojinegros,
por lo que el balance terminó por inclinarse hacia
la escuadra azulgrana.
“Podrá sonar como ‘no quiso dejar de lado el
dinero’, pero era muy poco, era un porcentaje menor
a comparación de lo que yo percibía en Atlas”,
recalcó.
Cuando el atacante mexicano llegó a la plantilla del
cuadro croata en agosto, no estaba solo pues ya
había quien pudiera ayudarle a conocer el club y la
ciudad en su lengua materna.
“Fue difícil por el idioma, es muy complicado. La
ayuda de Carlos Gutiérrez y José Luis, que tenían un
mes y también venían del Atlas, hizo adaptarme más
rápido, después de un mes llegó mi familia, mi
esposa, mi hija y eso me fortaleció”, señaló.
Para comunicarse con la gente contó con una
herramienta que no se esperaba: la televisión, pues
allá acostumbran, según contó, transmitir
constantemente programas mexicanos. Esta situación
ayudó a entablar conversaciones con otras personas;
además de que sus compañeros Valentino Stepcic, Duje
Bakovic y Sandi Krizman también hablaban castellano.
“Muchos jóvenes entienden o hablan español porque
pasan telenovelas mexicanas desde las 11 de la
mañana hasta las 7 de la noche, entonces la gente
nos entendía”, aseguró.
Alférez anotó un gol en la Liga Croata y jugó 766
minutos, cifras que fueron suficientes para generar
la simpatía de los aficionados que acudían al
Estadio Kantrida con sombreros de charro.
“La afición muy bien, desde que llegué me recibieron
con los brazos abiertos, en mi primer partido mucha
gente iba con sombreros mexicanos”.
“El club sacaba promociones de que quien llevara
sombrero mexicano podía entrar gratis al estadio, la
afición estaba metida con el equipo, se hizo un buen
torneo, se quedó en cuarto lugar cerca de los
puestos de UEFA”, relató el atacante de 23 años de
edad.
En el plano futbolístico, Alférez comparó el tipo de
juego que se despliega en aquella zona de Europa del
este, donde la rispidez es la principal diferencia.
“Por ejemplo, en México te dan una patada como las
que me llegaron a pegar allá y aquí es roja y tres
partidos (de suspensión). Allá a veces era falta y a
veces amarilla, muy de vez en cuando una amarilla”,
recordó.
Han pasado nueve años desde que salió de Cancún, su
ciudad natal, en busca del sueño llamado futbol, hoy
gracias a que está en el Atlante el delantero tiene
la oportunidad de volver a ese lugar para convivir
con sus allegados tras las aventuras en Guadalajara
y después en Croacia. |