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Édgar Luna
PACHUCA Hgo.- En una goleada decir que fue engañosa
sería ilógico. Una diferencia de cuatro goles
hablaría de una superioridad manifiesta del equipo,
claro, que goleó.
Anoche en el Huracán, Pachuca goleó 5-1 al Atlante,
en una muestra de que no quien domina más es quien
gana.
Pachuca jugó a lo que sabe, Atlante también.
¿Cuál fue la diferencia? La contundencia. Pachuca
anotó cinco: Cvitanich, Manso, Montes, Cacho y un
autogol.
Atlante, sólo autogol de López... y Rafa Márquez
Lugo falló un penalti.
Un penalti que en verdad pudo cambiar el juego. Si
hubiera entrado, el empate hubiera cambiado las
tendencias.
No lo concretó, y el huracán Tuzo voló al Potro.
Una goleada de escándalo.
Quizá no justa, pero bien merecida por el Pachuca.
LÓGICA-ILÓGICA
Fue una lucha seca la que ocurrió en la primera
parte. Como dicen los antiguos cronistas, los
equipos se trenzaron en una batalla de medio campo,
donde los balones a veces salían sueltos, se
escapaban por una rendija y ahí se producían las
jugadas de peligro.
Atlante, sí, fue quien más generó durante los
primeros 45 minutos, con el "Hobbit", con el
chaparrito Bermúdez, siendo el motor del equipo,
pero con unos delanteros con la pólvora mojada. Sí,
el Potro fue quien comenzó con el dominio, pero el
futbol no es deporte de apreciación. Pachuca, estos
Tuzos de Rivarola, juegan al error del rival, juegan
a contener y explotar la individualidad de sus
figuras, de sus nuevas figuras. Eso marcó la
diferencia, que la gente goleadora del Pachuca
acertó, y la del Atlante, no.
Primero Cvitanich, quien hizo lo que mejor hace,
rematar con la cabeza a pesar de su estatura, y
después Manso, quien no habla ante la prensa, pero
sí en la cancha. Los Azulgrana terminaron el primer
tiempo con la esperanza con el autogol de López.
¿Una goleada? Nadie pensaba en eso al término de los
primeros 45 minutos.
Cuando el "Hobbit" entró al área, hizo túnel y fue
derribado. El penalti, que seguramente iba a ser
gol, iba a emparejar las cosas, justamente. Pero no,
Rafa Márquez Lugo lo quiso colocar tanto, que lo
mandó al asiento H-5 de la tribuna, y ahí, el
Atlante naufragó.
A partir de ese momento, el Potro le dejó el paso al
poder del Tuzo, el Profe Cruz mandó toda su
artillería al frente y descobijó la retaguardia.
Llegó el tercero producto de un autogol.
El cuarto de Luis Montes, un señor gol.
El quinto, un penalti consumado por Juan Carlos
Cacho.
Aunque el Atlante quiso reaccionar y se paró frente
a las narices de Calero, el gol se le negó. Entró
Santiago Solari; reapareció en México Giancarlo
Maldonado, pero nada.
Pachuca arrasó y hasta se dio el lujo de quedarse
con diez hombres en el campo, ante la lesión de
Leobardo López, quien se lastimó la cabeza cuando ya
se habían hecho los tres cambios.
Pachuca fue un huracán y el Potro está en problemas.
El Profe ¿está firme?
¿Qué pasará en Cancún?
Después del mal comienzo, cualquiera pudiera pensar
que uno de los primeros entrenadores en caer en este
torneo Bicentenario sería José Guadalupe Cruz.
Hay quienes dicen que su relación con los jugadores
está desgastada. El profe se negó a hablar al
término del juego.
Se sabe además que la directiva está molesta, pero
también es conocido que José Antonio García y Miguel
Ángel Couchonnal son gente que sabe esperar. |